Facility Management: más juego que gestión

Hay algo curioso en el FM: hablamos mucho de procesos, contratos, tecnología, indicadores… pero poco de lo que realmente está pasando por debajo. Y lo que está pasando es simple: todos estamos jugando. No en el sentido ligero, sino en el más serio posible. Cada actor toma decisiones, reacciona a otros, ajusta su comportamiento. Eso es, en esencia, la Teoría de Juegos.

Cuando se mira el FM así, muchas cosas dejan de ser raras. Ese proveedor que cumple, pero no aporta más. Ese servicio lleno de KPIs verdes mientras los usuarios se quejan. Esa iniciativa de ahorro que nunca despega. No es casualidad. Es gente actuando de forma lógica… dentro del juego que le tocó.

Porque cada uno optimiza lo suyo. El cliente controla costos. El proveedor cuida su margen. El usuario quiere todo perfecto. Y el regulador empuja por cumplimiento. El problema no es que pase. Es pensar que no pasa. Aquí aparece una idea clave: no basta con decidir bien, hay que anticipar cómo van a reaccionar los demás.

Un ejemplo típico: definimos un SLA impecable, con métricas claras y penalizaciones por incumplimiento. ¿Qué hace un proveedor razonable? Cumple exactamente eso. Ni más. Y todo lo que no se mide empieza a perder prioridad... Después sorprende que “cumple pero no agrega valor”… cuando el sistema nunca se lo pidió.

Así se generan esos equilibrios donde nadie está feliz, pero nadie cambia. Todo funciona… pero en piloto automático.

La diferencia aparece cuando cambiamos la mirada: ya no preguntamos “¿qué debemos controlar?”, sino “¿qué estamos incentivando?”.

No es lo mismo pagar por actividad que por resultados. 

No es lo mismo castigar errores que compartir beneficios.

Con la sostenibilidad pasa igual: todos estamos de acuerdo… hasta que hay que invertir. Si el beneficio es compartido pero el costo no, el sistema se queda quieto. No es falta de interés. Es lógica. 

Y el tiempo también importa. En relaciones cortas aparece el oportunismo. En relaciones continuas, aparece la cooperación. No por buena voluntad, sino por conveniencia. 

Al final, todo se resume en algo bastante simple: en Facility Management no solo gestionamos servicios…estamos diseñando un sistema donde otros toman decisiones. Y esas decisiones responden a los incentivos que pusimos.

Por eso, cuando algo no funciona, vale la pena cambiar la pregunta: 

¿Qué comportamiento estaba incentivando este sistema?

Ahí suele estar la respuesta. Porque el FM no es solo gestión. Es, en gran parte, el juego que diseñamos.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Contra la gerencia de la regla de tres: el mundo no se deja administrar con cuentas simples

MI primera lección profesional

Propuesta de Reconfiguración Territorial de Surquillo