MI primera lección profesional
Recién egresado de la universidad, recuerdo claramente esa mezcla de ansiedad y entusiasmo con la que salí a buscar mi primera oportunidad profesional. No pasó mucho tiempo hasta que encontré un puesto como Supervisor de Producción en una empresa dedicada a la fabricación de zapatillas. Tras el proceso de selección, fui contratado, y aunque los turnos rotativos no eran precisamente ideales, asumí el reto con una motivación genuina: quería aprender, aportar y demostrarme a mí mismo que estaba a la altura. Mi día a día era exigente, pero estimulante. Me encargaba de verificar que los materiales cumplieran con las especificaciones técnicas, supervisar cada etapa del proceso productivo, inspeccionar el producto final y asegurar la trazabilidad documental. También participaba en la capacitación del personal y en la calibración de equipos clave como inyectoras y sistemas de enfriamiento. Poco a poco, fui entendiendo la dinámica de la planta, sus tensiones, sus urgencias… y también sus opor...